Por Valeria Cervero
De lo que no aparece en las encuestas es un blog que desarrollé hasta el 18 de agosto de 2017, dedicado a la difusión de títulos de poesía publicados por pequeños sellos editoriales de la Argentina desde 2012 hasta ese momento. Las selecciones que incluí correspondieron a 580 libros de 154 editoriales de diferentes puntos del país. Luego de tres años, siento la necesidad de retomar el espacio que ese blog generó, como forma de reunir y seguir poniendo en circulación distintas lecturas.
2021
Bernardo Colipán Filgueira, Gustavo Tisocco, Eleonora Diez, Susana Cella, Horacio Maez, Mónica Rosenblum
Como todos los 15, comparto algo del material del blog De lo que no aparece en las encuestas. Hoy les dejo un detalle de las seis nuevas entradas de este último mes, la mayoría de libros publicados durante junio y julio. En los enlaces podrán leer selecciones de poemas de:
Bernardo Colipán Filgueira, Comarcas, Ediciones A capela, 2021
Gustavo Tisocco, Entre ventanas, Mascarón de proa, 2020
Gustavo Tisocco. De lo que no aparece en las encuestas
Eleonora Diez, Alimento para la fe del cuerpo, Halley, 2019
Eleonora Diez. De lo que no aparece en las encuestas
Susana Cella, La fuga del infinito mordido, Barnacle, 2021
Susana Cella. De lo que no aparece en las encuestas
Horacio Maez, Pequeños rastros que se alejan, Kintsugi, 2021
Horacio Maez. De lo que no aparece en las encuestas
Mónica Rosenblum, El mecanismo, Hemisferio Derecho, 2021
Mónica Rosenblum. De lo que no aparece en las encuestas
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Amanda Berenguer
Algunos poemas de Identidad de ciertas frutas, libro de la poeta uruguaya Amanda Berenguer (Montevideo, 1921-2010) recientemente editado por La Ballesta Magnífica, editorial nacida este año en el Delta de San Fernando.
Amanda Berenguer (Montevideo, 1921-2010)
Identidad de ciertas frutas, Delta de San Fernando, La Ballesta Magnífica, 2021.
( la manzana 2 )
Una manzana color manzana
otra manzana sin cáscara
color de otra manzana
otra manzana desaparecida
saboreada:
de las tres ¿cuál la manzana verdadera?
( las nueces )
Las viejísimas nueces
arrugadas
severas
selladas celdas
de circunvoluciones sin memoria.
Cuando las toqué
al final de la cena
sentí
que se había encogido en mi mano
el vasto mundo.
Apreté ese inesperado acontecimiento:
me parecía
imprimir las huellas de mis dedos
y mis palmas
en esa cápsula leñosa
–guardabosque del vértigo–
sobre aquella estrella amarillenta
que se hundía.
La fruta –a su vez–
apretaba su aletargada moneda
como se aprieta la propia vida.
Más tarde cuando abrí la mano
lo supe:
en la cerrada corteza permanecía
el bulbo del árbol de las generaciones:
un pensamiento fósil color coñac
conservado entre apetitosos aceites.
***
Luciana Mellado (Buenos Aires, 1975 / vive en Comodoro Rivadavia)
El coloquio de las plantas, Delta de San Fernando, La Ballesta Magnífica, 2021.
Lavanda
1.
No tengo nada en contra mío
pero le pongo empeño
en derrumbarme
a veces
como la lavanda
sobre su tallo
leñoso
y retorcido.
Rodeo con la mirada
la planta
que en una esquina
del cantero
se yergue
y se derrama
hacia la calle.
Abro la canilla y empiezo el riego.
La tierra quiere conversar:
quien habla no está muerto.
Me contento con entrever
un modo de existencia
aunque me falte
el lenguaje.
2.
Abandono el deseo
de abandonarlo todo.
Armo un ramo de lavanda
y recojo las sobras de cada espiga
toda molida como la fe.
Me gustan las flores apenas cortadas,
cuando su vida existe
lejos del cuidado
y las expectativas de futuro.
Miniaturas violetas,
sus despojos fragantes
se desarman adentro de mi mano.
Las huelo y florece en mí
un recuerdo que se vierte
en cada gota de agua.
La presión del riego es fuerte
como la orina de un potrillo.
Una luz modesta tiembla
entre los árboles.
La lluvia de la manguera golpea
la fragilidad de las flores pequeñas.
Para continuar leyendo, cliquear sobre el enlace De lo que no aparece en las encuestas
***
En esta oportunidad se trata de una selección del libro Abro el miedo, de la poeta peruana Teresa Orbegoso, cuya segunda edición por Las Furias editoras, de Buenos Aires, se presentó en marzo de este año.
Teresa Orbegoso
***
2020
Les doy la bienvenida a la nueva temporada en De lo que no aparece en las encuestas, que, gracias al proyecto generado por lxs administradorxs de la Biblioteca Virtual, también se suma como columna a su revista, Margaritas en la Biblioteca.

Durante este mes sumamos 22 nuevas entradas sobre libros publicados en 2020 y también durante 2019. En todos los casos se trata de títulos de pequeñas editoriales de distintas ciudades del país. Como muestra, un poema de El borde, de Silvia Montenegro, y el enlace para leer la selección completa de este libro.

Esa casa.
Ese pino.
Esos cascarudos que resplandecen.
El chingolo que entra por la ventana
a las dos de la tarde,
esa tarde, un ángel destruye el recuerdo.
Vendrá el gozo y te dejará limpio,
casi sin corazón.
Sólo un latido de sapos y luciérnagas
cotorras en coito sobre los cardos, y el silencio
que respeta el instante de los amores animales
violentísimos y dulces.
El mar imperturbable
a todo rostro a toda palabra
el mar no escucha la herida
sabio como un mago del tiempo,
sólo ir, sólo volver,
sólo obedecer a su fondo más íntimo,
sin padre sin madre
el mar
reparándose él mismo el dolor.
La casa.
Tu voz y tu otra voz y aquellas voces
levitan como santas medievales
sin mendicidad ni complacencia.
La casa ya no confronta con lo inalcanzable.
Lo que se esquiva finalmente se abandona,
a veces hasta el olvido.
Amanecemos.
Olvido no es desierto.
Olvido es fruto, evanescencia, piso
cuerpo sin combate
éxtasis.
Anochecemos naciendo
también.
El deseo contra toda tiranía.
Entre los oréganos y el cedrón,
a los pies del pino,
el mundo cae como una catedral derramándose.
Tarde de sol
Esta foto es una contrabelleza.
La sonrisa se detiene, las manos se detienen.
El cabello todavía tiembla.
Las tardes de sol en sepia suelen ser rojas.
¿Cómo era la felicidad de una muchacha en combustión?
¿Con la misma felicidad
persignabas al hijo,
a la hija
y al espíritu santo?
¿Dónde menguó la cruz que sujetabas
el día que tuviste que pedir perdón?
Tu cabello todavía tiembla, Marilyn,
como el cuerpo
cuando obedece.
1
He visto dos veces trabajar a la muerte ante mis ojos:
la primera en el rostro de mi hermano que se iba
hacia atrás, adentro, al fondo, sin habla, pura máscara
de lo que queda todavía.
La segunda es mi vida, mi otro en el amado que retira
su voluntad leve y lentamente, que regresa a sí mismo,
y como una tormenta en el mar, se va,
cansado avisa que se va.
Y así estamos, ella nos canta su canción
que no escuchamos, y a pedacitos arrancamos
carne para morder
de esa turbia melodía.
Como se lleva a un niño, Florida, Wolkowicz Editores, 2020.
MI PERRO
Mi perro soñó que vivía entre caballos sarnosos que
solo hablaban de amor. Él no estaba del todo a gusto,
así que lo planteó en la asamblea de caballos pero
nadie lo entendía, o quizás él no se hacía entender.
Una yegua que lo miraba vio que nadie lo estaba
escuchando y se enamoró perdida, jodida,
endemoniadamente de mi perro, y con mucha locura
apasionada. ¿Cómo lo sé? No sé, nadie sabe lo que sueña.
EL PERRO QUE NO ES MÍO
El perro que no es mío dice: "¿Puedo enredar mi vida
con la tuya?".
"Pero claro, valiente can", le expreso. Y conseguimos
juntos la felicidad; pero ¿qué es la felicidad? Todo esto
sucede en la mente de mi perro, que es tan celoso.
Mis animales y los que no son míos, Lanús Este, mágicas naranjas, col. Bosque, 2020.
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